La suma de los pasos
que se encuentran en pedazos,
que a nadie importan,
que obsoletos son, y faltan.
Ya con los ojos cerrados,
en la noche entrados ,
la sonrisa de la Luna
es lo que más brilla a la una.
Yo termino en su regazo
sintiéndome tibia acaso;
luciérnagas y el perfume de antaño
hayan lugar donde no les harán daño.
Él pinta lienzos en mis párpados,
desdibuja las pesadillas de mis sueños.
Él es la tormenta tras un día nublado,
disfrazado de una noche de verano.
Volando estoy en terreno desconocido.
Así, como si el amor jamás se hubiese ido.
Con la mano voy al aire tocando.
A veces se me olvida que tan sólo estoy caminando.

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