Qué sé yo.

Ves mis ojos y no lo crees,
lo veo en tu sonrisa;
y si me dices que me vaya,
yo contigo me voy.

Caminando y de la mano,
por las calles platicando,
todo lo que no te habías atrevido
me vas contando.

Contengo en mí las palabras,
pues del tiempo he aprendido
y revelar cada pensamiento
no es siempre el mejor camino.

Temo, pero qué sé yo de miedos,
si jamás he sido capaz de domarlos.
Qué sé yo de nada, sólo que coincidimos,
y mira qué bien me hace quererte.

Veo tus ojos y no lo creo,
puedes verlo en mi sonrisa;
y si te digo que te quedes,
tú conmigo te quedas.

Enojados deberíamos estar con el tiempo,
con la vida, el destino, 
el hilo rojo que se estira, o qué sé yo.
Lástima que estamos ocupados siendo felices.


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