Una carta de adiós,
un recordatorio de que algo
existió
y no sólo como un documento en blanco,
o una foto que a la mitad quedó.
Lo que tengo es esto y es aquello,
son fibras que revolotean dentro de cables,
mariposas atrapadas dentro de pequeños tubos,
la muerte acecha el dominio público.
Entrada la noche pienso de nuevo
en todo lo que fue un día
y cómo en ese intocable infinito
el único tono acorde eran las carcajadas.
O el silencio, en su defecto,
del que no hablaremos mucho...
del secreto que escondemos,
y su sabor, color, olor y música.
Detrás de tu hombro
hay algo que me gustaría no miraras...
Si me dejas permanecer
prometo prometerte cosas mejores
y quizá con el paso del tiempo
hacer planes que de veras cumplamos.
Entendiendo nada ganamos
sino nos tenemos,
y si sólo quedan pedazos.
¿De qué sirve intentar huir?
Los huesos me mantienen dentro,
contienen el miedo, las alegrías
y el amor que desgarra
y muerde con tal de escapar.
Entre las líneas que no escribes
encuentro la verdad que duele,
la que juras es mentira...
pero tú también sabes mentir.
Aquí está tu olvido,
sé que ya no eres mío.
Y como loca ando
aferrándome de todos lados.
Como un ruego
ando tras tu sombra
y se siente como un lamento
el canto que fue juramento...
No voltees, por favor, quédate conmigo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario