Pasó un momento tras otro
y sin siquiera anunciarse
fueron llegando uno a uno
sentimientos que prefirieron callarse.
Escondida desde mi cueva
te fui observando y haciendo mío.
Sólo requería de una prueba,
pero encontrarla se iba volviendo un lío.
Con calma tapaba mis latidos,
sabiendo que a ratos se te antojaba abrazarme.
Mas, ¿Por qué habría de cuestionarme?
Y hoy no hay porqué pensar en lo que pudo haber sido.
Así como es debió ser,
tuvo sentido tropezar y caer.
Estamos aquí, y ya ves,
que si me miras pones mi mundo al revés.
El secreto que mejor has guardado,
que entre las voces fue acallado,
que entre mis dudas se fue disolviendo,
y que ahora no puede esconderse ni queriendo.
Aún es difícil creer,
y mis ojos no entienden lo que ven.
Pues tú me quieres, ¿por qué me quieres?
Y yo me pregunto: ¿de dónde vienes?
Tú eres norte,
yo soy sur...
Tú eres luz,
y yo oscuridad.
Mientras la lluvia cae
y el otoño llega,
me quedo aquí sentada
y busco la manera.
Pero ya qué me ha de importar, si yo te quiero.
Quédate cerca y susurraré a tu oído: contigo me quedo.


1 comentario:
Hola
Publicar un comentario