Nada que ver ni nada que sentir.
Aquí no había nada, ni nadie.
Ni espacios vacíos ni hambre.
Sólo noches estrelladas y lunas.¿Cuándo me convertí en huecos y en desorden?
Hay una nube negra sobre mí.
¿A quién culpar?
No hay quien quiera mi culpa.
Me escondí detrás de unas letras,
dejé que hablaran por mí; no quería hablar.
Todos dijeron que también les dolía.
A nadie le creí, a nadie excepto a ti.
El secreto era evitar excepciones,
¿para qué? para ser la única.
Cuando ni las nubes negras se me quieran acercar
¿qué haré? Todos fueron la excepción.
La Luna ya no se asoma en mi ventana,
y me siento muy sola.
No es tan malo no tener compañía,
más bien lo es el tenerme a mí, y sólo a mí, todo el día.
Con noches sin Luna y días sin nubes,
¿qué será de mi existencia?
Tan vacía y llena de huecos como temí.
Me sobraban letras y aún así escribí.
Con el tiempo todo volverá; o quizá no,
y todo sea nuevo.
La realidad que tengo no es la que deseo,
culpo a las expectativas, sí, es culpa suya...
¿Qué piensas, qué ya perdí la cordura?
Y te crees tan experto, que me conoces.
Corazón, ni yo misma sé quién soy.
Me laté el cuerpo y no reconozco mi voz.
Espejos hay en cada pared de mi memoria
, no reflejan lo que es, no reflejan nada.
Debería temer y llorar,
y no bailar y reír.
Si tan sólo pudiera verme con ojos ajenos...

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