Para decirle lo que quiero.




No sé cómo decirle lo que quiero.
Que lo quiero y...
Que quiero gritarlo.
Que quiero contarlo.

Mirarle sus ojos, tomar de su mano;
esos y otros deseos que se me han ido acumulando.
Él, mi constante...
¿Cómo va a ser que no esté aquí?

La desesperación y otros pretextos
enlistan razones para salir a buscarlo.
Para salir a encontrarlo...
Y abrazarlo. Y besarlo. Y amarlo.

La distancia hiere y une de formas inexplicables.
Pero jamás separa.
Esto en cuanto a mí.
Esto en cuanto a él, supongo.

Supongo sabiendo; temiendo dar por sentado.
Y me pregunto cuánto tiempo he de cargar con el pasado.

Quiero leerle en voz alta,
con la voz cortada,
con la lengua impaciente,
con los ojos salados...

Y desde mi rostro mojado
clavarle la mirada.
Leerle a la par que escribo
textos que son sólo sobre él.

Y abrazarlo. Y besarlo. Y amarlo.

Me sorprendo siempre
al encontrar, no sé cómo,
su mirada en el cielo: en cada nube,
en cada estrella, en la mismísima Luna.

Y ya perdida la cordura...
le confieso a mi perro que no sé bien la fecha.
Que empecé a amarlo antes
de lo que me permití aceptarlo.

Dudo que haya existido jamás
un amor como este.

Para decirle lo que quiero le voy a mandar
una paloma mensajera, una carta,
un sms, un e-mail.
Que quiero abrazarlo. Y besarlo... Amarlo.



No hay comentarios: