Yo no sé de dónde vengo,
pero si me toca decidir
más vale que sea contigo.
Pues si logro entender el pasado
quizá llegue hasta lo más oscuro de tus ojos,
raíces de mi todo,
y cave ahí mi tumba,
y muera al fin tranquila.
Que para siempre digan
que en ese tiempo que ardí en llamas
fui tuya y del viento,
quien, intentando apagarme, me avivó...
para ser tuya y sólo tuya.
Y que en esa llamada que dio espacio al tiempo
me quedé buscando cómo escapar de tu ausencia,
y que entre más me quemaba,
más fresca se sentía esa grieta que llamo vida,
esa grieta que cuando se hace más grande... me reclama.

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