
Te cantaría al oído, inventando versos,
susurraría canciones entre beso y beso.
En lo secreto tomaría tu mano y con cuidado
te contaría historias que me siguen desde temprano.
Festejaría el silencio, pero tengo miedo
que mientras veo tus ojos, las palabras se me escapen
y sean muchas, que sean demasiado,
y ser la que, de nuevo, quiere más de lo esperado.
Pero estás aquí, amor, y te quiero,
y no espero nada más que perseguir tus labios.
Pensar me hace daño y lo he comprobado,
te contaría cómo pero entonces el aire se volvería pesado.
Ha sido en vano definir conceptos que existen por sí mismos,
y me he rendido ante lo poco que influye mi ser en su destino.
Nimiedades a diario ocupan mi mente,
y los recuerdos que no he escrito consumen mi inconsciente.
Algo se quema en mí cuando te veo,
dentro me absorbe y da lo mismo lo que creo,
pero te encuentro aquí, estás solo y te quiero,
silencioso, yo te observo como si fueras el firmamento.
Desearía decirte todas las cosas que pasan por mi cabeza a las dos de la mañana,
mostrártelas, como apuntar al cielo para reconocer los planetas,
que te des por enterado, así como notar un fallo en las cuentas,
y no tener que verte salir por la puerta de atrás después de saber quién realmente soy.
Pero tengo miedo,
y pienso que te daré todo,
lo poco, lo mucho, lo que poseo,
y ya luego, si te quedas, veremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario