Una, dos, tres gotas caen.
Duermen, todas, excepto la Luna.
Ninguna llora, sin embargo pueden;
duermen y apagan su luz dentro de la cuna.
Mírales, tras las rejas de mis ojos;
suyos son estos, los ojos míos, así como antes.
Ves que todo ven y jamás están cansados.
Cuídalos. Que sueñen; que lloren, a veces.
Álzate y mira, mira cómo duermen...
Ríen, ellas viven. Encuentra qué buscas y vete.
Y regocíjate cuando todos te miren,
quieren ver a ese que no está, a ese que fuiste.
Miraré tu luz, jamás será opacada.
¡Helada y sola cuelga la Luna! -gritaré.
Sonreiré, pues tu luz y la mía serán una, aunque apartadas.
Ofuscada, dormirá la Luna, olvidando su antiguo deber.
Cuídalos. Que sueñen; que lloren, a veces.
Álzate y mira, mira cómo duermen...
Ríen, ellas viven. Encuentra qué buscas y vete.
Y regocíjate cuando todos te miren,
quieren ver a ese que no está, a ese que fuiste.
Miraré tu luz, jamás será opacada.
¡Helada y sola cuelga la Luna! -gritaré.
Sonreiré, pues tu luz y la mía serán una, aunque apartadas.
Ofuscada, dormirá la Luna, olvidando su antiguo deber.

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